
En esta sucesión de imágenes que se despliegan en una secuencia continua como un friso visual, se trazan historias abiertas a múltiples interpretaciones. En lugar de fragmentos aislados, cada fotografía se enlaza con la siguiente, formando un recorrido ininterrumpido donde la composición y el significado emergen de una relación más o menos tácita, más o menos explícita.
Este formato, inspirado en la fluidez de los pergaminos y en la disposición panorámica de ciertos espacios digitales, me permite explorar nuevas conexiones entre retratos, bodegones, escenas espontáneas, textos, naturalezas muertas. Es un juego de correspondencias, un intento de demostrar que el caos está ordenado, porque, en última instancia, la fotografía también es eso: encontrar el sentido en lo disperso.
El empeño por superar a la esencia del ser humano es en vano. Desde la manipulación a través de pinturas o maquillajes hasta la modificación de la información genética, pasando por la cirugía…