<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Opinión archivos - raphanook</title>
	<atom:link href="https://raphanook.com/tag/opinion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://raphanook.com/tag/opinion/</link>
	<description>Rapha Nook es una web de fotografía artística</description>
	<lastBuildDate>Sat, 26 Apr 2025 15:03:19 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9</generator>

<image>
	<url>https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/cropped-favicon_RK_black-32x32.png</url>
	<title>Opinión archivos - raphanook</title>
	<link>https://raphanook.com/tag/opinion/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Una utopía</title>
		<link>https://raphanook.com/una-utopia/</link>
					<comments>https://raphanook.com/una-utopia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rapha Nook]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Apr 2025 07:35:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://raphanook.com/?p=135314</guid>

					<description><![CDATA[<p>Una utopía no es un lugar real, sino un ideal que guía nuestros pasos, como el horizonte. Es sueño, anhelo, metáfora, impulso vital. No siempre será deseable o lo mejor, pero nunca dejará de ser necesaria. Sólo se sueña lo que no se tiene o lo que se pierde. Lo esencial es compartir ese sueño durante el camino.</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/una-utopia/">Una utopía</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="p3" style="text-align: right;"><i>«El alma libre es rara, pero la identificas cuando la ves; básicamente porque te sientes a gusto, muy a gusto, cuando estás con ella o cerca de ella»</i>.<br />
—Charles Bukowski</p>
<p class="p3">¿Cuánto se habrá escrito sobre la utopía? En cierto sentido demasiado. Pero quizás nunca lo suficiente como para recoger todos los sueños imposibles, tantos como idealistas y soñadores. No hay una sola, hay utopías.</p>
<p class="p3">Etimológicamente, la palabra proviene del griego y se compone de los elementos «ou-«, que significa «no» o «ningún», y «topos», «lugar». Literalmente: “no lugar”, ”ningún lugar”. Un concepto que trata de definir un lugar que sólo existe en el mundo de las ideas y por ello inalcanzable. Fue acuñada como neologismo por el humanista inglés <b>Thomas Moro</b> en 1516. En su obra homónima se refirió así a una isla ficticia en la que todo era <i>ideal</i>. Casi siempre este tipo de <i>experimentos</i> suceden o se imaginan en islas.</p>
<p class="p3">A diferencia de la “eutopía” o lugar feliz, la utopía no necesariamente debe comprenderse como algo bueno. Simplemente es algo ideal, y no por ello quiere decir que sea deseable aunque se suponga que la idea, por ser tal, es algo perfecto. Por lo tanto, su definición es más neutra de lo que podría parecer. Sin embargo, no por ser una idealización de la realidad, deja de tener importancia. Al contrario, una utopía nos sirve para guiar nuestro rumbo, igual que el horizonte. El horizonte tampoco existe más <i>acá</i>, sólo <i>es</i> en la lejanía. A medida que te vas acercando a él, o bien desaparece, o bien continúa alejándose.</p>
<p class="p3">¿Acaso podemos soñar aquello que ya poseemos? No, a menos que tengamos la pesadilla de haberlo perdido. Sólo se sueña lo que se desea. Los sueños son imprescindibles. La vida es un equilibro entre lo que se ‘tiene’ y lo que se anhela. Lo primero nos sirve para estar satisfechos y sentirnos felices; lo segundo para no caer en el conformismo y continuar luchando por aquello que haga que nos merezca la pena la existencia. La vida trata de convertir en realidad lo que no es. La vida consiste en intentar que tenga <i>lugar</i> el ‘no lugar’. La vida es alcanzar <i>una</i> utopía. O al menos, continuar en su búsqueda. Por tanto, una utopía sí tiene lugar… en la imaginación.</p>
<blockquote>
<figure id="attachment_133380" aria-describedby="caption-attachment-133380" style="width: 1620px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-133380 size-full" src="https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260.jpg" alt="" width="1620" height="1080" srcset="https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260.jpg 1620w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-800x533.jpg 800w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-1024x683.jpg 1024w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-768x512.jpg 768w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-1536x1024.jpg 1536w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-350x233.jpg 350w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-300x200.jpg 300w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-600x400.jpg 600w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-uai-720x480.jpg 720w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/09/DSF1260-uai-900x600.jpg 900w" sizes="(max-width: 1620px) 100vw, 1620px" /><figcaption id="caption-attachment-133380" class="wp-caption-text">Málaga, que no es una isla.</figcaption></figure></blockquote>
<p class="p3">Y quién sabe lo que es posible de lo que no. Y qué maravilla cuando te cruzas con alguien que te lleva de la mano a ese lugar ideal que ya <i>existe</i> de sólo imaginarlo, de sólo desearlo. Una metáfora también puede ser una utopía.</p>
<blockquote>
<p class="p3">Yo sueño que estoy aquí<br />
destas prisiones cargado;<br />
y soñé que en otro estado<br />
más lisonjero me vi.<br />
¿Qué es la vida? Un frenesí.<br />
¿Qué es la vida? Una ilusión,<br />
una sombra, una ficción,<br />
y el mayor bien es pequeño;<br />
que toda la vida es sueño,<br />
y los sueños sueños son.</p>
</blockquote>
<p class="p3"><b>Pedro Calderón de la Barca</b>: <i>La vida es sueño</i> (1635).</p>
<p>Me queda decir que coincido con <b>Christopher McCandless</b>, quien antes de morir deja grabada con un cuchillo sobre la mesa de madera la siguiente frase: <i>La felicidad no es absoluta si no es compartida</i>. Una conclusión a la que llega después de meses vagando por Estados Unidos para descubrirse a sí mismo. Yo tampoco creo en utopías no compartidas, no creo en islas desiertas. Además, el sueño sólo es un pretexto para caminar, lo que importa es encontrar la compañía que durante el andar desee compartirlo.</p>
<p class="p3">¿Verdad, Bukowski?</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/una-utopia/">Una utopía</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://raphanook.com/una-utopia/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El ruido de la ventana</title>
		<link>https://raphanook.com/el-ruido-de-la-ventana/</link>
					<comments>https://raphanook.com/el-ruido-de-la-ventana/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rapha Nook]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Aug 2023 18:28:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[redes]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://raphanook.com/?p=131969</guid>

					<description><![CDATA[<p>Aunque el problema de Internet viene de lejos, nunca está de más reflexionar acerca del tiempo que pasamos delante de la pantalla, de la calidad de los contenidos que vemos y, sobre todo, del hábito que se nos crea perjudicándonos en otras tareas y ejercicios más saludables.</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/el-ruido-de-la-ventana/">El ruido de la ventana</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Abrí la ventana hace más de una década. Lo recuerdo expectante y fascinado como la <em>Noche de Reyes</em>, me parecía imposible que desde aquel receptáculo cuadrado cupiese la oportunidad de contemplar tantas y tantas cosas, quizás todo.</p>
<blockquote><p>Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas.<br />
—Albert Einstein, científico.</p></blockquote>
<p>Al comienzo la rendija era muy fiiina, apenas se filtraban unos hilos de luz. Pero el vano fue creciendo cada vez más , y lo que era una brisa suave se convirtió en un vendaval. Y a final, la ventana, de dos hojas, se abrió de par en par como si un torrente de agua la empujase poniendo patas arriba toda la habitación.</p>
<p>Cierta inquietud, hambre de información, qué sé yo; me llevaba a curiosear todos los días y a todas horas. Miraba por si había alguien como la madre que observa escondida a la hija cuando llega tarde a casa; y el caso es que siempre había. La hora era indiferente, la ventana daba hacia una calle tan pateada como el asfalto en un desfile militar, y desde ella, igualmente, se veían otros edificios también con sus respectivas cristaleras, todas ellas tan abiertas como bocas de polluelos hambrientos. Apenas dos o tres persianas eran las que habían cerrado al mundo sus vergüenzas. Quien no paseaba se asomaba para comentar, para decir <em>ji-ji</em>, <em>ja-ja</em>. Y así transcurría el tiempo, sin parar como el agua de río que no se detiene en su viaje hacia el mar. Los mensajes comenzaron siendo cortos y precisos, en plan: <em>oye, bájate y nos vemos en la esquina a tal hora</em>, y cosas de ésas. Pero luego se ve que la pereza ganó la partida y cada uno se acodaba en su alféizar como en la barra de un bar, y horas y horas pasábamos hablando de esto y de aquello. Como digo, no había turnos fijados, igual que los ojos de patio de antaño donde chismorreaban, bastaba con sacar la cabeza en cualquier instante para que alguien respondiera. Y los temas; daba lo mismo, había de todo. Eso sí, se cruzaban unos con otros y en ocasiones resultaba difícil escucharse.</p>
<p>El del quinto, Ignacio, solía gritar tan fuerte que yo, que hablaba desde el tercero, no podía oír bien a la del séptimo. Estaba Pedro, el del segundo, que a cada cosa que decía Rubén, el chico alto del primero, le llevaba la contra y le tildaba de naranja. Naranja era como llamaban a los que pensaban que en la guerra del treinta y seis la culpa la tuvieron los violetas. Violetas… violetas eran los otros, qué más da. Ricardo, el hombre moreno de pelo canoso que vivía en el sexto del edificio amarillo, se asomaba cada domingo y opinaba de los asuntos que iba asuntando cuando andaba por la calle. Lo hacía con esa sabiduría que le habían dado tantos años de un lado para otro, pero muchos le increpaban y lo acusaban de violeta o de naranja según antojo. Era una especie de circo, de camarote de los Hermanos Marx en el que igual participaba un talento gigante que un talento enano. Filósofos y payasos, doctores y mercachifles, elefantes de biblioteca y ratones de la sabana, marionetas emancipadas y directores sin orquesta, luciferes de pacotilla pervertidos por sonrisas de ángeles angelicales, <em>snobs</em> y <em>newhipsters</em> del siglo veintidós punto com.</p>
<p>Asimismo estaban quienes anunciaban lo que iban a desayunar, almorzar o cenar, sacaban el plato al vuelo y venga, decían: mirad qué suculento, qué buena pinta. Y los que te informaban de la película que habían visto (las buenas y las malas), la ropa que acababan de comprarse, la fiesta en la que la pillaron gorda o, los previsores, la fiesta en la que pensaban pillarla. El primo del amigo del sobrino que les visitaba ese fin de semana, una boda de hermanos, una comunión de ateos, cumpleaños todos los días, bautizo, divorcio o grano en el ojo que elogió Quevedo, podían convertirse en noticia, en comidilla de aquel radiomacuto con un zumbido ensordecedor —al que llegué a maldecir varias veces— que atravesaba todas las paredes de mi casa como un tenedor. Tuve que cerrar los cristales cuando pretendía no ser molestado, pero las piedrecitas y los aviones de papel que me lanzaban desde el otro lado entraban sin parar distrayendo mi atención. Y seguían y seguían, curiosamente sin que me parecieran nada pesados. En el barrio acabamos informándonos al segundo, para olvidarlo al instante (1).</p>
<p>Y sin embargo no pude chaparla del todo; la ventana, me refiero. No conseguí resistirme y me asomaba y la abría de cuando en cuando para echar un ojo, dos ojos… Pensar que había gente, a veces desconocidos a los que suponía que quería conocer, me intrigaba. Esa sensación me impulsaba hasta la misma como si estuviese imantada y luego pegajosa.</p>
<p>Mas hoy, después de tanto, decidí cerrarla. Eché la persiana para volver a sentirme sólo conmigo mismo. Había estado así, pero siempre en mis viajes, lejos de casa, sin las curvas de la tentación delante. Y quería sentir lo mismo de otros años y regresar al pasado.</p>
<p>***</p>
<p>Cuatro días sin teléfono móvil ni router, es decir; con la ventana cerrada, me ha parecido una vuelta a otro tiempo. Como digo, me he reencontrado conmigo mismo, he leído y he visto películas. Por fin el tiempo se ha estirado como antes. El día parece que vuelve a tener 24 o más horas y el mundo se ha reducido a dimensiones más acordes con la mía, que es escasa y se agota. En definitiva, la ansiedad del reloj se ha mitigado.</p>
<p><strong>Internet</strong> es un agujero negro en el que todos hemos caído y del que no vamos a salir nunca jamás. Es terrible el futuro que viene cuando nos damos cuenta de que nos enganchamos (hasta dimensiones que no somos aún conscientes) a una máquina que nos ha sumido en un espacio imposible de abordar. La máquina nos carcome el reloj vital interno en cada uno de nosotros, poco a poco pero sin descanso. Sacrificamos el contacto directo con otras personas por culpa de otro invento más que, si no sabemos utilizar, terminará esclavizándonos. Piénsenlo, siempre los hubo, y algunos nunca se fueron: la ropa, la casa o la tierra, el coche, la televisión, y ahora el móvil con Internet…</p>
<p>No simplifiquen, todos ellos utilizados de forma inteligente son eficientes e inmejorables herramientas, no digo lo contrario; pero si nos dejamos llevar (y es tan sencillo) acabaremos por agilipollarnos aun más. Sólo cuando en el día a día apagas el teléfono reconoces la dependencia tan absurda que hemos firmado. Y lo peor: Esto ya es irreversible. Da miedo. Lo llaman <em>Infoxicación</em>. No me invento nada, hay estudios al respecto, lo que ocurre es que los síntomas no han llegado a desarrollar las consecuencias y el alcance real definitivo de todo este asunto.</p>
<p>Si quieren, aunque es paradójico, pueden ver la entrevista a <a title="Isidro Ferrer en LaCaffe" href="https://www.youtube.com/watch?v=ikm6Nh8ALW8" target="_blank" rel="noopener"><strong>Isidro Ferrer</strong></a> (minuto 4:30), un diseñador que propone silenciarse y escucharse a uno mismo huyendo de tantas redes sociales y de tanta interrupción. Pueden leer también el artículo de <em>Atentos a todo… y a nada</em> de <a title="Atentos a todo… y a nada" href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/05/12/actualidad/1305151203_850215.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Sergio Fanjul</strong></a> en <em>El País</em>, o si tienen más tiempo el libro de <a title="Reseña: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras metes?" href="http://www.extoikos.es/pdf/n2/extoikos2_queestahaciendointernet.pdf" target="_blank" rel="noopener"><strong>Nicholas Carr</strong></a> titulado <em>¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? </em>Personalmente, a mí todo esto no me gusta nada. Y sin embargo comprendo las ventajas.</p>
<address><em>Foto de cabecera: Fotograma de la película La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock en el que aparecen sus dos protagonistas: <strong>James Stewart</strong> y <strong>Grace Kelly</strong>.</em></address>
<address>Notaventajas.</address>
<p>Nota: Entrada publicada en blog antiguo.</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/el-ruido-de-la-ventana/">El ruido de la ventana</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://raphanook.com/el-ruido-de-la-ventana/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
