Retratos en la fotografía

El retrato es un género artístico que consiste en la representación de una o más personas a través de un medio fotográfico, pictórico, escultórico o incluso literario. En el arte figurativo, su desarrollo se remonta al mundo romano, donde se buscaba plasmar los rasgos personales con un realismo que contrastaba con la idealización propia del arte griego. En fotografía, podríamos distinguir dos grandes enfoques: el primero sigue una especie de patrón preestablecido, encorsetando al modelo en poses, vestimenta y estética repetitivas; el segundo intenta alejarse de esta práctica, dando mayor protagonismo a la individualidad del retratado. Dicho de otra manera: por un lado, imágenes en serie con composiciones estandarizadas y, por otro, retratos más personales y singulares que intentan hablar del propio sujeto.

Busto de Pericles (d. 429 a.C.)

vs.

Busto de Adriano (135-140 d.C.)

En el primer caso, parece primar la búsqueda de encajar dentro de un ideal que prolifera en redes sociales como Instagram, donde la repetición incesante de ciertos esquemas visuales puede saturar a los espectadores y a los propios creadores. Lo único que se persigue es alcanzar un canon de belleza imperante y encontrar la foto en la que se salga atractivo. No me estoy refiriendo a las fotografías de moda, donde la creatividad y la experimentación son esenciales, ni a una crítica hacia quienes disfrutan este tipo de producciones, sino a señalar que existe una gran diferencia entre la imitación de estándares y la exploración genuina de la identidad a través del verdadero género del retrato.

Olga de Zachar Rise, Israel.

vs.

Peter Lindbergh y Louis Vuitton’s book

Richard Avedon y Marilyn Monroe: un retrato más allá del mito

Un ejemplo significativo es el trabajo de Richard Avedon con Marilyn Monroe. En una sesión fotográfica con la icónica actriz, Avedon buscó escapar de las imágenes convencionales que ya abundaban sobre ella e intentó capturar algo más profundo. El resultado fue revelador: en una de las fotografías más recordadas de la sesión, Monroe aparece con una expresión melancólica, alejada de su habitual sonrisa cinematográfica. Esta imagen, para quienes conocen su historia, deja entrever sus conflictos internos, aquellos que la acompañaron hasta su trágico final. El fotógrafo comentó que, después de un tiempo fingiendo su sonrisa radiante y su energía característica, Marilyn bajó la guardia y dejó ver su verdadera tristeza, momento que él aprovechó para capturarla en su estado más auténtico.

Marilyn Monroe fotografiada por Tom Kelley (1949) incluida en el primer número de Playboy

vs.

Marilyn Monroe por Richard Avedon (1957).

El futuro del retrato en la era digital

En la actualidad, con el auge del procesado digital y la generación de imágenes mediante inteligencia artificial (IA), la fotografía encierra una paradoja: no tiene sentido buscar la perfección cuando existe la posibilidad de conseguirla a golpe de ratón. Ya no se sostiene con interés como mera colección de imágenes impostadas y artificiales. Cada vez tengo más claro que su función acabará confirmándose en un ámbito más íntimo y personal, centrado en la memoria familiar y el testimonio individual.

Les dejo aquí (pinchen) un vídeo de José Manuel Navia hablando de la foto de Marilyn en el que trata de la diferencia entre lo uno y lo otro.