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	<title>Literatura archivos - raphanook</title>
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	<description>Rapha Nook es una web de fotografía artística</description>
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	<title>Literatura archivos - raphanook</title>
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		<title>El collar de la paloma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rapha Nook]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Aug 2023 16:12:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El collar de la paloma es un tratado sobre el amor y enamoramiento que no escatima en situaciones, ejemplos y poemas. Aunque a veces puede resultar algo tedioso por el hábito de citar las fuentes de donde su autor obtuvo los hechos es de recomendable lectura a quien guste de estas letras.</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/el-collar-de-la-paloma/">El collar de la paloma</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Tenía unos veintidós años cuando cayó en mis manos un libro de <b>Enrique Rojas</b> llamado <i>El amor inteligente</i>. Recuerdo que un amigo me preguntó entonces para qué leía aquello, y respondí que para saber qué era el amor. Con un toque de sorna, pero no exento de cierta verdad, me contestó: «Si Eva se enterase le daría un zamacuco». Eva había sido mi pareja durante varios años.</p>
<p>Desde muy pequeño siempre le he dado vueltas a este tema. Al fin y al cabo es, junto a la muerte, una de las grandes cuestiones que ha ocupado a la filosofía y la literatura. Yo diría que más atrayente que la señora de la guadaña. Solía pasar largas horas hablando con los amigos sobre ello, y con el tiempo me he dado cuenta de que todos hacemos lo mismo, a distintos niveles, pero es una preocupación capital en la vida de cualquiera. Por traer un par de ejemplos: <b>Enrique Meneses</b> acabó en la revolución cubana de Sierra Maestra porque fue a la isla en busca de una mujer de la que se había enamorado. Y a estas alturas del blog ya sabemos que a Andre Friedmann lo mató <b>Gerda Taro</b>, porque <b>Robert Capa</b> no sería tal sin la alemana. No sólo por responsable de su nombre inventado, sino porque tras su muerte al joven húngaro —tenía apenas veintitrés años cuando a ella le atropelló un tanque— no le quedó más que ese personaje en el que refugiarse cada mañana.</p>
<blockquote><p>Alargaste el tiempo de la separación, y cuando cesó<br />
el tiempo de la ausencia, y estuvimos cerca,<br />
[volviste a separarte.]<br />
Tu proximidad no fue más que un abrir y cerrar de ojos:<br />
a ti retornó mi lejanía; a mí retornó mi angustia.<br />
Así un extraviado en las sombras, cuando ha perdido la ruta,<br />
ve brillar el relámpago en la tiniebla de la negra noche;<br />
pero la ilusión de que dure se desvanece pronto.<br />
¡Ciertas esperanzas no son útiles ni de provecho!</p></blockquote>
<p>Después de <i>El amor inteligente</i> cayeron otros dos libros menos románticos<b> </b>del citado psiquiatra. Pero como quiera que suele suceder, las lecturas del primero me llevaron a otras. Una de ellas es una obra de la <i>España</i> del siglo XI. Me refiero a <i>El collar de la paloma</i> del poeta cordobés <b>Ibn Hazm</b>. Durante la carrera ya había oído hablar de este interesante y prolijo autor que hubo de sufrir tanto en vida, incluidas envidias y persecuciones: <i>«Si quemáis el papel, no quemáis el pensamiento a él confiado, y menos aún el que está en mi mente»</i>. Conseguí hacerme con un ejemplar publicado por Alianza Editorial y me enfrasqué en su lectura ávido de respuestas que calmasen mis inquietudes. Aquella primera vez no logré acabarlo por completo. El libro de Hazm es un tratado sobre el amor que no escatima en situaciones, ejemplos y poemas. Aunque a veces algo tedioso por el hábito de citar las fuentes de donde su autor obtuvo los hechos. Leí entonces varios capítulos sueltos, pero quedé anclado en una de sus primeras <i>risalas</i> de <i>La esencia del amor</i>. Unos versos que me hicieron interiorizar algo que me ha perseguido cada día y cada noche:</p>
<blockquote><p>Mi amor por ti, que es eterno por su propia esencia,<br />
ha llegado a su apogeo, y no puede ni menguar ni crecer.<br />
No tiene más causa ni motivo que la voluntad de amar.<br />
¡Dios me libre de que nadie le conozca otro!<br />
Cuando vemos que una cosa tiene su causa en sí misma,<br />
goza de una existencia que no se extingue jamás;<br />
pero si la tiene en algo distinto,<br />
cesará cuando cese la causa de que depende.</p></blockquote>
<p>Estas palabras me marcaron tanto, que el vértigo que sentía para el compromiso se disipó cuando logré comprenderlas. Se convirtieron en una fórmula infalible para reconocer a la persona amada: Escapa hasta que te abran la puerta de la jaula y no desees volar. Huye hasta que des con un alma a la que no puedas renunciar.</p>
<blockquote><p>Exhalo amor de mí como el aliento,<br />
y doy las riendas del alma a mis ojos enamorados.<br />
Tengo un dueño que no cesa de huirme;<br />
pero que, a veces y de improviso, se siente generoso.<br />
Lo besé queriendo aliviarme;<br />
pero la sequedad de mi corazón no hizo sino crecer.<br />
Son mis entrañas como un seco herbazal<br />
donde alguien arrojó un tizón ardiendo.</p></blockquote>
<p>Más tarde he ido completando esta idea con otras lecturas y enseñanzas. <i>Algunas veces vivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo.</i> No siempre hablaban del amor entre un hombre y una mujer. En este sentido me gusta cómo explicaba <b>Joaquín Sabina</b> en qué consistía una buena canción, algo que también podemos aplicar al tema de esta entrada. En un documental sobre <b>Bob Dylan</b> decía más o menos: <i>La canción debe tener una buena melodía, ser interpretada por una voz atractiva, una letra con contenido, y eso que no sabe uno muy bien qué es, pero que es lo que verdaderamente importa</i> (cita de memoria). Por definición, el amor consiste en abandonar toda lógica y razón, empeñarnos en encontrar sus causas lejos de explicaciones neuropsicológicas es inútil. Uno se enamora porque se enamora. <i>No</i> se<i> tiene más causa ni motivo que la voluntad de amar</i>. Y sin embargo lo cierto es que el amor no existe, pues ¿quién es capaz de abandonarse a sí mismo para entregarse a nadie? Quizá algunos dichosos logren anteponer el prójimo a su propio ser. Reconozco haber tenido la suerte de encontrarme a algunos de ellos, incluso a ser amado por este tipo de personas. Pero, reconozcámoslo, estos seres son sobrehumanos. No creo que sea sensato exigir a nadie que se abandone a tales extremos. En cualquier caso tampoco quiero entrar en las relaciones de pareja, pues creo que el sentimiento del amor existe fuera de ellas. ¿Acaso no sentimos atracción por personas que no hemos conocido?</p>
<blockquote><p>¡Oh esperanza mía! Me deleito en el tormento que por ti sufro.<br />
Mientras viva, no me apartaré de ti.<br />
Si alguien me dice: “Ya te olvidarás de su amor”,<br />
no le contesto más que con la ene y la o.</p></blockquote>
<p>El caso es que <i>El collar de la paloma</i> me ha aclarado muchas ideas y aplacado tantas angustias. Con el tiempo lo he perdido en varias ocasiones, me lo robaron como quien roba un corazón. Viéndome así en la obligación de reponerlo. Otra vez plasmé de cabeza en una servilleta algunas de las rimas que cité más arriba. Pero entonces fue por el hecho de hacerlo, como quien besa por besar. Y en estos días leí y recité en voz alta hasta sus últimas páginas.</p>
<blockquote><p>Y el hombre que, cuando tú le abandonas,<br />
no pierde por ti su mejor resignación, es que es de hielo.</p></blockquote>
<p>El motivo de esta entrada no es la recomendación de su lectura. Estoy seguro de que existen muchos artículos, libros y documentales que tratan de manera más completa y actualizada un tema tan apasionante. Sin embargo hay algo de romanticismo en esta obra por ser escrita hace diez siglos. Algo que la hace especial. El amor es un sentimiento que no ha cambiado tanto, aunque las relaciones sociales ya no sean las mismas. A pesar de la transformación de los roles en el hombre y la mujer, de las ventajas y la problemática que plantean las redes sociales; el amor, es ese sentimiento que nace dentro de uno inundándolo todo, expulsando cualquier intento de lógica que amenace con agarrarse a las paredes de la mente. Como digo, enamorarse seguirá consistiendo en volverse loco, perder la razón y abandonarse por completo sin otra posibilidad. De modo que si alguien trata de conquistarles con el collar de la paloma, mi consejo es que se alejen. Y si no pueden huir… sepan que están perdidos.</p>
<p>También <b>Lope de Vega</b> supo clavarlo en catorce versos magistrales que ojalá nunca comprendan, pues saben que comprender es ponerse en el lugar.</p>
<blockquote><p>Desmayarse, atreverse, estar furioso,<br />
áspero, tierno, liberal, esquivo,<br />
alentado, mortal, difunto, vivo,<br />
leal, traidor, cobarde y animoso;</p>
<p>no hallar fuera del bien centro y reposo,<br />
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,<br />
enojado, valiente, fugitivo,<br />
satisfecho, ofendido, receloso;</p>
<p>huir el rostro al claro desengaño,<br />
beber veneno por licor suave,<br />
olvidar el provecho, amar el daño;</p>
<p>creer que un cielo en un infierno cabe,<br />
dar la vida y el alma a un desengaño;<br />
esto es amor, quien lo probó lo sabe.</p></blockquote>
<p>Sobre <i>El collar de la paloma</i> pueden consultar información en Internet. Existen algunos <em>pdf</em> que lo tratan y recopilaciones de sus <a href="http://amediavoz.com/hazm.htm" target="_blank" rel="noopener">poemas</a>.</p>
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		<title>1000 palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rapha Nook]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Aug 2023 19:47:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las recomendaciones de Jack London para llegar a ser un buen escritor que bien podrían aplicarse de alguna manera a cualquiera práctica o disciplina. London fue uno de esos autores norteamericanos que tuvieron más vida que obra, sin que por ello significara que lo segundo fuera exiguo.</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/1000-palabras/">1000 palabras</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jack London</strong> escribía al día mil palabras. No recordaba el dato. No sabía si eran mil, dos mil o tres mil. Hace tiempo leí la biografía de Jack London y en estos días ando reflexionando al respecto. Desde hace mucho que escribo. Tendría doce o trece años y ya me gustaba escribir. Es curioso cómo recuerdo las clases de lengua en las que nos obligaban a construir descripciones, poesía, ensayos y otros tipos de texto. Empecé, ya lo he dicho otras veces, con el género epistolar; textos que llamábamos ensayos y que terminaron convirtiéndose en cartas de amor entre una rubia que nunca tuve y yo. Le mandaba dentro de un sobre cerrado, folios mecanografiados, con comentarios cargados de crítica y de faltas de ortografía. Todavía los guardo. Es lo único que me quedó de ella. Por eso ahora les digo a mis alumnos que yo escribo por prescripción médica, y citando otra vez a <strong>Juan José Millás</strong>, escribir cauteriza las heridas. Alivia el espíritu a veces.</p>
<p>Pero vayamos al meollo. Estaba recordando al embriagado de Jack sobre eso de escribir mil palabras al día. Me lo estoy planteando seriamente. Jack London, quien dijo —por otra parte— prefiero vivir a escribir. Este californiano hizo de todo, y como <strong>Capa</strong>, supo exprimir al máximo la vida, se la bebió de un trago y luego se murió. Por el camino —que es la vida— viajó por mares y océanos, se peleó con cien hombres y conquistó a tantas mujeres; fue político durante algún tiempo, se convirtió en corresponsal de algunas guerras como la ruso-japonesa de 1905. Pero, a pesar de todo, escribió. Y no porque tuviese especial talento, sino porque se impuso una dura disciplina para alcanzar dicha meta. Ahora, cuando hojeo su biografía deteniéndome en las páginas dobladas que voy marcando como acostumbro con mi lectura. Esa biografía que le dedicó <strong>Alex Kershaw</strong>, tan adicto al estudio de vividores de esta calaña como London o el propio Capa —no en vano también es autor de <em>Sangre y champán</em>, una obra sobre la vida del fotógrafo húngaro—, rebosa de citas y frases célebres, pero me gustaría transcribir aquí una sobre el trabajo de la cual considero sacarán buen provecho los alumnos que aún me quedan en el blog.</p>
<blockquote>
<figure id="attachment_131808" aria-describedby="caption-attachment-131808" style="width: 800px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-131808" src="https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/08/Jack-London-con-maquina-de-escribir-300x191.png" alt="" width="800" height="510" srcset="https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/08/Jack-London-con-maquina-de-escribir-300x191.png 300w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/08/Jack-London-con-maquina-de-escribir-600x382.png 600w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/08/Jack-London-con-maquina-de-escribir-350x223.png 350w, https://raphanook.com/wp-content/uploads/2023/08/Jack-London-con-maquina-de-escribir.png 744w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-131808" class="wp-caption-text">Jack London redactando uno de sus textos a su ayudante.</figcaption></figure></blockquote>
<p>En 1903 Jack detalló en un artículo de <em>The Editor</em> los secretos de su éxito. Decía así:</p>
<p>«No dejes tu trabajo para escribir a no ser que no tengas a nadie que dependa de ti. De todas las clases de obras, la ficción es la mejor pagada y, cuando es de calidad, se vende con mayor facilidad. Un buen chiste se vende más rápido que un buen poema y, teniendo en cuenta que has invertido sangre, sudor y lágrimas, está mejor pagado. Evita los finales tristes, lo duro, lo brutal, lo trágico, lo horrible si quieres ver tus escritos en la imprenta (en este sentido haz como digo yo y no como yo hago). El humor es lo más difícil de escribir, lo más fácil de vender y lo mejor pagado. Hay muy pocos que puedan hacerlo. Si tú puedes, hazlo con todas tus fuerzas. Será tu mina de oro. Fíjate en Mark Twain, por ejemplo.</p>
<p>No escribas demasiado. Concentra tus energías en una sola historia en vez de dispersarlas en varias. No te cuelgues esperando que te venga la inspiración, ve a por ella, a cazarla con un palo y si no la encuentras habrás, sin embargo, conseguido algo increíblemente parecido. Ponte una tarea y fuérzate a hacerla cada día; tendrás más palabras a tu favor a final de año. Estudia los trucos de los escritores que han triunfado. Han dominado las herramientas con las que a ti empiezan a salirte los dientes. Ellos hacen cosas, y sus obras ponen en evidencia cómo se hace. No esperes hasta que te lo diga una persona de buena voluntad, descúbrelo por ti mismo.</p>
<p>Asegúrate de que tus poros están despejados y tu digestión es buena. Ésta es, estoy convencido, la regla más importante de todas. Lleva contigo un cuaderno. Viaja y duerme con él, plasmando en él cada pensamiento suelto que se te ocurra. El papel barato no es tan perecedero como la materia gris, lo escrito por el lápiz dura más que la memoria. Y trabaja. Escríbelo en letra mayúscula: TRABAJA. TRABAJA constantemente. Indaga sobre la tierra, el universo, la fuerza y la materia y sobre el espíritu que surge a través de la fuerza y la materia, desde el gusano más pequeño hasta la divinidad. Quiero decir que hay que TRABAJAR para hallar una filosofía de vida. No importa si te equivocas de filosofía, con tal de que tengas una y de que te aferres a ella. Las tres cosas más grandes son la BUENA SALUD, el TRABAJO y una FILOSOFÍA DE VIDA. A estas podría añadir, no, he de añadir, una cuarta: la SINCERIDAD. Sin ella, las otras tres no tienen sentido. Con ella puedes alcanzar la grandeza y ocupar un lugar entre los gigantes.»</p>
<p>[Las mayúsculas no son mías.]</p>
<p>Getting into Print, 1903.</p>
<p>Siempre andamos buscándole el sentido a la vida. Nunca estamos seguros de lo que queremos. Caminamos como dice <strong>Sabina</strong> que lo hacemos, o sea; <em>como siguen las cosas que no tienen sentido</em>. Así que me llamó mucho la atención la actitud de Jack London sobre su deseo de publicar, y sobre todo, la disciplina, empeño y ahínco que imprimió a su carrera como escritor. De momento, de él sólo he leído esta biografía y <em>Colmillo blanco </em>hace ya varios años. Me resultó muy entretenida y me atrapó desde el comienzo, cuando el protagonista se queda solo observado por los lobos en la oscuridad de la noche. A <strong>Pérez-Reverte</strong> le pregunté vía twitter por alguna obra suya y me recomendó <em>Talón de Hierro</em>, sobre la lucha obrera. Algún día caerá, por supuesto.</p>
<p>La biografía podéis encontrarla en <em>Jack London, un soñador americano </em>de Alex Kershaw (BIBLIOTECA CAPITÁN NEMO).</p>
<p>Me faltan diez palabras para llegar a las mil. Ya.</p>
<p>La entrada <a href="https://raphanook.com/1000-palabras/">1000 palabras</a> se publicó primero en <a href="https://raphanook.com">raphanook</a>.</p>
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